2. La investigación artística en contexto

Hablar de la investigación en el arte requiere contexto.

Por un lado, la investigación artística no solamente converge arte y ciencia, sino también múltiples prácticas artísticas –entre ellas, las artes visuales, audiovisuales, de performance, música, literatura, teatro, danza, cine, bioarte, etc –, así como artistas, científicos, escritores y curadores, entre otras. Además, la investigación artística aborda multiplicidades de líneas, conceptos, formas, ideas y plataformas colaborativas y tecnológicas.1Michelkevičius, Vytautas. (2018). Mapeo de la investigación artística. Hacia el conocimiento esquemático. Lituania. Prensa de la academia de artes de Vilnius.

Por otro lado, mucho depende de cómo conceptualizamos el arte y la ciencia. La oposición binaria entre el arte y la ciencia se nutre con el positivismo científico y las conceptualizaciones clásicas del arte, o el legado del modernismo en el arte actual. Pero para algunos autores, la propensidad en el arte contemporáneo de experimentar y jugar con los límites de lo que se considera arte, si no con la noción de arte mismo y de su propia existencia como arte, se trata de una «revolución artística» y un nuevo paradigma “de experimentación liminal” que desafía sistemáticamente los límites convencionales del arte y de la ciencia.2Nathalie Heinich, “Contemporary art as a new paradigm? An artistic revolution in light of the history of science”)

Las fuentes del actual interés en la investigación artística son diversas. Una buena parte de la discusión académica acerca de la investigación artística apunta a “Los Acuerdos de Bolonia” a finales de los 80, que iniciaron un proceso de estandarización y homogeneización del sistema educativo de la Unión Europea, pero que influyeron también en los sistemas educativos Latinoamericanos. Cómo parte de aquel proceso, se ha incorporado la investigación en los programas de arte a nivel superior y de posgrado, entre ellos, los denominados programas de «investigación artística basada en la práctica». Sin embargo, el acercamiento entre el arte, la ciencia, y otros campos de conocimiento tiene una historia mucho más larga.

Harboe y Martini3Harboe, Julie y Federica Martini. (2017). PhD making is my art practice. Suisa. SARN. señalan que el actual interés en acreditar y sistematizar la investigación artística tiene sus antecedentes en los acontecimientos de las décadas pasadas :

  • Década de 1950: el impacto de los estudios «complementarios» y la explosión de la intermedialidad;
  • Década de 1960: la introducción de la teoría en los cursos de arte;
  • Década de 1970: el establecimiento de títulos académicos basados ​​en el arte del estudio (“studio art”) en el Reino Unido y la primera licenciatura en artes.
  • Década de 1980: se introduce la noción de la práctica en un sentido artístico, haciéndose eco de los primeros “doctorados basados ​​en la práctica” otorgados en el Reino Unido a mediados de la década de 1980.
  • Década de 1990: los cambios radicales en la educación artística a raíz del Proceso de Bolonia.
  • 2000: la asignación de la investigación artística al campo de las ciencias aplicadas y las artes aplicadas, en consecuencia, al ámbito de la investigación aplicada, con todas las consecuencias metodológicas.

La mayoría de los autores que han escrito acerca de estos cambios, se basan en el supuesto implícito de que la “revolución paradigmática” que “representa” el arte contemporáneo se debe a influencias institucionales al arte.  Plantearemos lo contrario: que las mismas prácticas artísticas han desdibujado las fronteras disciplinarias, provocando una variedad de respuestas institucionales.

Henk Borgdorf (editor de la revista Journal for Artistic Research) en entrevista con Emiliano Cabana Bezpalov (Buenos Aires), trata las diferencias entre las respuestas institucionales-académicas más conocidas. Éstas son:

  • Investigación sobre las artes,
  • Investigación para las artes,
  • Investigación en artes.

La investigación sobre las artes es la investigación tradicional, como podrías encontrarla en la historia del arte, por ejemplo. Estudios del cine, musicología, o incluso filosofía y sociología tienen al arte como un tema de interés, pero el arte no juega un rol como práctica.

En el segundo caso, la investigación para las artes, el objetivo es que la investigación contribuye a la práctica artística. Se trata de investigar algo. Por ejemplo, se investigan materiales o algo relacionado con la tecnología, para así “mejorar” la práctica artística, … para estar al “servicio” de las artes. Pero la práctica del arte en sí, de hacer arte, no es la fuerza metodológica central de este tipo de investigación.

En el último caso, la investigación en artes, el crear arte es central para la investigación. Ante todo, la práctica de crear y de hacer es central, en el nivel metodológico. La investigación usa la “práctica de hacer arte” como el camino de la investigación. Esa es una característica de la investigación en artes. Otra forma de encuadrar esto es cuando la investigación es en y a través de las artes, este último es especialmente importante.

En realidad, los límites entre estas perspectivas no son tan nítidos. Podríamos llevar a cabo la investigación en las artes, por ejemplo, en donde empleamos experimentos en video para decir algo sobre el cambio climático. Ahora, la perspectiva de las humanidades y la perspectiva de la investigación artística están entrelazadas; por lo tanto, no hay una distinción clara entre la investigación sobre las artes o la investigación en las artes. En realidad, las cosas están o podrían estar entrelazadas, pero la distinción nos sirve por razones conceptuales y metodológicas.