La función del arte: la investigación artística como producción epistemológica y creativa.

Introducción:

 

La concepción de lo que es o debe ser el arte ha venido configurándose desde los siglos XVIII y XIX. Se construye como parte de un imaginario colectivo reforzado por las instituciones, los mismos artistas y los espectadores. Este imaginario colectivo es como el aparato digestivo de los bovinos, cada cierto tiempo cumple un ciclo y regurgita creencias y paradigmas que se consideraban olvidados.

Del romanticismo del siglo XIX emanan dos corrientes que se vuelven precursoras de las corrientes del arte contemporáneo en el pasado siglo XX, el naturalismo y el realismo; por un lado se buscaba hacer evidente la crudeza de la vida de las clases proletarias, mientras que por el otro hacer una crítica y evidenciar lo superfluo de las costumbres de la burguesía. Ambas pretendían una ruptura con el romanticismo, pero a la vez conservaban la idealización del artista, se ceñían a una estética a la vez que se pre-configuraba el entorno global, evolución del colonialismo.

Por esos mismos siglos, el avance rampante de la industria inscribía a las ciudades en una carrera por alcanzar el mayor grado de cultura posible, las plantaciones dieron paso a las fábricas, la máquina de vapor, el ferrocarril y finalmente el motor de combustión interna y la línea de montaje direccionaron el desarrollo de las sociedades occidentales e incluso nos regalaron un par de grandes conflictos bélicos cuyos ecos aún retumban en algunas regiones del mundo, haciendo de cuando en cuando, nuevas ondas en el agua.

Las ciencias, al igual que los países Europeos, vieron a lo largo de estos siglos, la definición de sus fronteras y el afincamiento de sus verdades o leyes, estableciendo así el paradigma del positivismo y el método científico que se enseña en algunas escuelas hasta hoy.

Ahora, entrados ya en lo que se ha dado por llamar capitalismo tardío, nos preguntamos sobre las estructuras heredadas por el siglo xx, es quizás el momento de una de tantas regurgitaciones de este gran sistema gástrico y se nos permite revisar las fisuras y los puntos débiles de los paradigmas pasados.

Más adelante, ya entrado el siglo XX, el arte contemporáneo supone la ruptura o el abandono de la temporalidad en el arte, se vuelve un presente continuo un flujo constante; este presente, esta actualidad de animación suspendida, provee entre otras cosas la posibilidad de entrecruzar y romper los rígidos bordes de la ciencia y la investigación tradicional, podemos entender todo como un sistema en continuo intercambio y transformación, pero que sin embargo siempre vive el presente.

En este texto se busca indagar sobre la función del arte como investigación a la vez que producción creativa, cómo desde una poética documental, el sujeto de flujo artístico puede llevar a cabo una investigación desde su disciplina, siendo la experiencia propia documento y producción.

¿Cómo integrar la investigación y la producción artística?

 

Como mencioné antes, los científicos e investigadores, ya sea en ciencias cuantitativas o cualitativas, suelen pintar una línea que separa su camino del de los investigadores en artes o de los artistas propiamente; esto a pesar de que a partir de los movimientos contemporáneos, han habido ciertos cruces interdisciplinarios y más artistas han indagado en el camino sobre los beneficios que pueden significar para ambas partes la integración de artistas en equipos de trabajo. Aunque esto puede sonar ambiguo si lo pensamos como una forma del stablishment de asimilar al sujeto de flujo artístico.

Lo que a mi me interesa es la investigación y la búsqueda de una poética documental como producción artística misma, sin la necesidad de ser validado por la institución en tanto como agente legalizador de lo que es o debe ser la investigación.

Está línea pintada por la gran parte de los estudiosos del proceso artístico y la investigación pone de manifiesto la fragilidad de la posición de la experimentación creativa al inscribirse en la lógicas de legalización del conocimiento. Diría que los artistas no solo enfrentan cierta dificultad para distinguir el límite de su experiencia, su ubicación en ciertos sistemas de clasificación, sino que también, adolecen de metodologías que reconozcan su búsqueda y experimentación como parte fundamental de la creación.

Habría que hacer una propuesta de investigación que contemple como parte de su propio flujo modificar los límites estabilizados por las estructuras académicas tradicionales. Que la investigación y la producción se integren en una creación colectiva: prácticas que revelen nuevas rutas y actualicen la reflexión sobre la producción artística.

“Mi experiencia en el ámbito de la investigación y elaboración de prácticas educativas en el medio artístico profesional me lleva a comprender que no existen muchos encuentros entre las prácticas de experimentación creativa y la apropiación de los conocimientos estabilizados que reconocen el fenómeno artístico como un saber institucionalizado. Digamos que no se distingue este saber como una vivencia apropiable y transformable sino más bien como una maquinaria de reconocimiento”.11 Humberto Chávez (2021) Entrevista

Suele comprenderse la investigación como el aproximarse a un objeto de estudio, una problemática, un fenómeno, adoptando una metodología legalizada, estandarizada, estabilizada por los representantes de cierta comunidad específica. Se investiga desde las organizaciones de un poder cultural, desde cierta estética, que con recursos analíticos, económicos y críticos obliga a mirar desde una pantalla construida con referentes, con aval.

El modelo funciona, es útil: “que todos los intérpretes de las diferentes ciencias se acerquen a eso ‘que ya es’ para reconocer su origen, sus funciones estéticas, filosóficas, psicológicas, políticas, sociales; para comprender y explicar el por qué de su participación en la cultura”.22 Ibid.

Pongamos como ejemplo un país en desarrollo, en el cual se están llevando a cabo ciertos cambios en la estructura de sus instituciones culturales, como la construcción de nuevos proyectos que pretenden ser un eje para los proyectos culturales a nivel nacional, digamos un centro cultural en un antiguo castillo. Este nuevo gobierno representa un cambio en el paradigma de gobierno que ha regido dicho país, o eso pretende.

Este gobierno de este país establecerá una política cultural, misma que será adoptada por sus instituciones y los académicos que pertenecen a ellas, estos validarán ciertos procesos, ciertas estéticas que calificarán en los proyectos de los artistas que aspiran a un financiamiento o a una beca:

Huelga decir que en la presentación de un proyecto, se invierte una cantidad considerable de trabajo. De hecho, éstos se elaboran y se ven sometidas a una labor cada vez más detallado y cuidadoso, a fin de impresionar apropiadamente a los jurados, comisiones y cuerpos públicos. Así, la formulación de proyectos se transforma gradualmente en una forma de arte por derecho propio, aunque todavía con escaso reconocimiento en nuestra sociedad”. 33 Boris Groys, La soledad del proyecto, en Boris Groys, Antología (COCOM, 2013)

Así la institución se basará en una estructura rígida, que pondera un conjunto de saberes, de creencias de realidad, de estética y sobre todo de un deber ser del arte y de la investigación, dejando fuera todos los esfuerzos y proyectos que no se corresponden con lo establecido.

“Parecería que mientras más elevada es la investigación más lejos estamos del sujeto; lo hemos vuelto objeto y la experiencia íntima ahora toma la voz del afuera para poder competir con las recompensas de la comunidad y los beneficios de la globalización”. 44 Ibid.

Habría que proponer la producción como un flujo constante, un presente continuo en el cual se desarrollan procesos artísticos de generación de conocimiento y validar de esta manera la investigación artística como una producción en sí misma.

Cuando el discurso de un gobierno, como el de nuestro ejemplo, se convierte en una estética del proyecto artístico se pone en riesgo la libertad de propuestas como la que se hacen en el presente texto, en tanto se toma “algo” por verdadero; se hacen rígidos los bordes de las cajas clasificadoras y un pequeño grupo de individuos o situaciones se encargan de juzgar lo que es arte y lo que no es arte, dejando de lado la función epistemológica que intento defender, de el arte como un proceso continuo de producción. 

“…a través de un acto de compromiso político real, la forma estética pierde su relevancia y puede ser descartada en nombre de la práctica política directa. Aquí el arte funciona como propaganda política que se vuelve superflua en cuanto alcanza su cometido”. 55 Boris Groys, Volverse público. Las transformaciones del arte en el ágora contemporánea (Argentina: Caja Negra Editora, 2016)

Como menciona Groys, el arte se vuelve un instrumento de la política aplicada; este modelo funciona para gobiernos con miras a crear sujetos de atracción y no de comprensión, ejerciendo políticas asistencialistas y convirtiendo el proceso artístico en un objeto, en cuyo caso bien podría ser una materia de estudio de la ciencia rígida y positivista de la que hablé al principio del texto.

En conclusión habría que pensar en procesos que involucren agentes y variables procedentes de diversos orígenes; que facilite la interacción como un método para problematizar las creencias de realidad estabilizadas; que en todo momento el proceso sea un mundo, un flujo actual:

“Una obra puede funcionar como un dispositivo relacional que contiene cierto grado de variables aleatorias, una máquina que provoca los encuentros individuales y colectivos” 66 Nicolas Bourriaud, Estética relacional, Argentina, Adriana Hidalgo Editora, 2013.

Hay que entender entonces la investigación artística como el flujo mismo, como parte de la pieza, o la pieza en sí misma en tanto punto de encuentro, pues lo que hay ante nosotros es simplemente lo actual.