De los lugares a los no lugares

En esta época es normal que llevemos una «vida  alterna», que nos  libera de lo común, una que nos refleje  un espacio donde somos libres de hacer lo que queramos, vivimos una época dominada básicamente por la tecnología de las comunicaciones, definida por Marc Augé como «sobremodernidad».  Para él, dicho concepto es: una modernidad llena de excesos, una etapa que no termina, sino que es una continuación atacada por los agentes de la actualidad, la vivencia de una ideología del presente sin mantener relación con el pasado ni mucho menos suponer un futuro, lo que vale es el ahora y la ideología de la sociedad de consumo que nos domina, somos turistas en nuestras propias vidas, tenemos historia, más no la pensamos como tal, somos sujetos individuales que nos dejamos llevar por estos excesos y creemos que está bien.

«Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio, ni como espacio de relacional, ni como histórico, definirá un no lugar».  Marc Augé.

El espacio del no lugar, no crea identidad ni relación, sino soledad y similitud, tampoco le da lugar a la historia. Los no lugares se se convierten en zonas de espera, ambientes transitorios, lugares con tiempos efímeros. Las personas reunidas en estos espacios se transforman en: clientes, usuarios, pasajeros, beneficiarios, consumidores, Es un espacio donde coexisten individuos agrupados en función de objetivos únicamente de materialismo. No existen valores comunes y compartidos, no hace referencia a una situación colectiva, individualiza las necesidades humanas limitando la socialización convirtiendo a los ciudadanos en simples elementos de un conjunto sin identidad común, ni relación. Haciendo una distinción entre hacer y ver. Los no lugares son espacios del anonimato, de la poca o nula interacción interpersonal. El exceso de espacio a su vez es la capacidad de unificar el espacio, hacer perder la identidad del lugar, no guardan relación ni historia, están estandarizados.

Los ejemplos de no lugares abundan en el texto: las clínicas, los puntos de tránsito, los hoteles, los clubes de vacaciones, los campos de refugiados, la red de medios de transporte, los supermercados, los distribuidores automáticos, el cine, los aviones, los trenes, los aeropuertos, los automóviles, las estaciones ferroviarias, aéreas, aeroespaciales, los parques de recreo y también podríamos adicionar la internet. Los no lugares no tienen  fronteras claras, y la persona se transforma en un individuo producto de la sobremodernidad y de una sociedad de consumo, caracterizada por la pérdida de una identidad, la ausencia de un pasado y consciente solo del presente.

Ensayo basado en el libro de: Augé, Marc. (2000). De los lugares a los no lugares. En los no lugares. Espacios del anonimato (125). Barcelona, España: Gedisa.

Linda Escárcega