Problematización de la «producción» e «investigación» en la práctica artística.

https://vimeo.com/211685046

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En 2016, Lawrence Abu Hamdan trabajó con Amnistía Internacional y Forensic Architecture para producir una investigación acústica sobre la prisión del régimen sirio de Sayndaya, 25 km al norte de Damasco, donde más de 13.000 personas han sido ejecutadas desde que comenzaron las protestas en 2011. La prisión es inaccesible para observadores y monitores independientes. La memoria de los pocos que fueron liberados es el único recurso disponible para conocer y documentar las violaciones que tienen lugar allí. Sin embargo, la capacidad de los detenidos para ver cualquier cosa en Saydnaya estaba muy restringida, ya que en su mayoría se les mantenía en la oscuridad, con los ojos vendados o se les hacía cubrir los ojos. Como resultado, los prisioneros desarrollaron una aguda sensibilidad al sonido. Abu Hamdan trabajó con el testimonio de testigos de los supervivientes para ayudar a reconstruir la arquitectura de la prisión y conocer mejor lo que está sucediendo en el interior. Desde la finalización de las investigaciones, Abu Hamdan ha estado desarrollando un creciente cuerpo de evidencia que pertenece a las verdades más frágiles del proyecto; obras en las que la memoria humana, la arquitectura, la violencia y los procesos de reconstrucción se enredan y se vuelven irreductibles al lenguaje y urgencia de la defensa y los derechos humanos.

Saydnaya (el 19db faltante) es el primero de una serie de artículos de prueba producidos por Abu Hamdan que pertenecen a los proyectos de verdades más frágiles. La instalación que aquí se presenta es una escenografía automatizada que contiene una obra sonora y una caja de luz. La pieza de sonido se reproduce en una habitación oscura desde una mesa de mezclas / placa de sonido con poca luz en la que los controles de volumen están motorizados y se mueven de forma autónoma de acuerdo con las voces que se escuchan en la habitación. La caja de luz documenta la forma en que el susurro de los reclusos se volvió 4 veces más silencioso después de que comenzaron las protestas de 2011; mostrando un nivel de sonido decreciente, de derecha a izquierda, de una voz que habla a un volumen de conversación normal, una voz que demuestra el nivel en el que se podía hablar en Saydnaya antes de 2011 y, finalmente, el nivel en el que se podía hablar después de las protestas de 2011. La caída de 19 decibelios en la capacidad de hablar es un testimonio de la transformación de Saydnaya de una prisión a un campo de exterminio. En estos 19 decibeles podemos escuchar la desaparición de la voz y la voz de los desaparecidos.

En esta obra existe una convergencia de situaciones que unen la producción con la investigación. En primer término esta investigar una situación, un acontecer que puede o no ser político, el cuál desde su contexto social, pueda o tenga la posibilidad de ser «apreciado» o «sensibilizado». La producción ocurre después, la producción emana de la investigación y su correlación al hecho de «realización».

En esta obra, las problemáticas adyacentes a estos dos conceptos «producción» e investigación», se muestran indelebles para generar reacción.

Esta pieza es un ejemplo de que problematizar una situación, investigarla y posteriormente producirla desde los confines del arte, puede generar una consciencia de las emociones que las personas sufren.

En mi caso, me importa abordar temas como los trastornos y la relación de  todas las artistas públicas existentes, desde la medicina hasta  los juicios o prejuicios sociales que se obtengan de ellos.

Algo importante de observar en la obra es cómo , con pocos elementos, pudo hacerse una «recreación sonora y visual» de los sentidos que los presos tenían en la cárcel.

Pienso que, los problemas relacionados a la problematización de la investigación y producción ocurren porque dejamos de pensar en las pequeñas o minúsculas herramientas que podamos utilizar para generar críticas desde las problemáticas sociales actuales, y tratamos de depender de múltiples organismos que, desde el inicio, responden a sistemas de poder establecidos.

Nunca, las obras, dejan de ser investigativas, sin embargo, existen carencias en la producción de aquéllas, en cómo generar esa simbiosis de «recreación» de la investigación.

Sobre esta cárcel y los hechos que allí acontecían, comenzó a interesarse Lawrence Abu Hamdan , un artista sonoro que intenta dar espacio y significado a diferentes tipos de escucha, llevando sus piezas a cruces inesperados entre ciencia y arte. Su trabajo se enmarca en el contexto del arte contemporáneo pero también del activismo y de los derechos humanos. Muchas de sus obras nacen del valor del testimonio auditivo así como de la ciencia del sonido. Una combinación que ha hecho de sus obras, pruebas de cargo en los tribunales de derechos humanos, convirtiéndolas en ciencia forense y por tanto, en pruebas aceptadas por los tribunales de derechos humanos.

El cuestionamiento en la producción es si este tiene que generar crítica, si tiene que ser político, si debe de responder a los acontecimientos y teorías críticas actuales tales como deconolonialidad, trans, feminismo, entre otras corrientes.

Me cuestiono si la producción contemporánea tiene que responder a ciertas estéticas,  tiene que ser conceptual y no tiene que obedecer a ningún tipo de parámetro o paradigma social (?).

Referencias:

Bastian, M. (2020, 3 noviembre). La violencia acústica y los cruces entre arte sonoro y ciencia forense. hybridart. https://hybridart.net/la-violencia-acustica-y-los-cruces-entre-arte-sonoro-y-ciencia-forense/