Sobre descolonizar

I am the great traitor. There must be no other. Anyone who even thinks about deserting this mission will be cut up into 198 pieces. Those pieces will be stamped on until what is left can be used only to paint walls. Whoever takes one grain of corn or one drop of water… more than his ration, will be locked up for 155 years. If I, Aguirre, want the birds to drop dead from the trees… then the birds will drop dead from the trees. I am the Wrath of God. The earth I pass will see me and tremble. But whoever follows me and the river, will win untold riches. But whoever deserts…

Don Lope de Aguirre

Werner Herzog (1972) Aguirre, The Wrath of God, Werner Herzog Filmproduktion, RFA.

Latinoamérica no ha dejado de ser colonia. La pesada losa del colonialismo se mantiene sobre las espaldas de los pueblos latinoamericanos en la forma de religión, del estado, en las prácticas sincréticas que pretenden ser el reflejo de un mestizaje que a ratos se convierte en discurso reivindicador.

Pero este peso no es solamente inconsciente (o consciente esporádicamente), no solamente ha configurado la visión de los pueblos, la academia, las artes y la creencia de realidad de quienes habitamos esta región del mundo; sino que la práctica colonial continúa, las empresas mineras, forestales, petroleras son extranjeras; el capital detrás de las empresas es el capital de los antiguos imperios; la fuerza militar ahora se mueve en las sombras, black ops, Operación Cóndor, Rápido y Furioso… Puerto Rico…

Sin duda nuestra visión ha sido colonizada, y nos hemos vuelto sujetos de atracción, que no de comprensión; sujetos que somos objeto de la mirada del dispositivo, del operador político, que no sujetos que miran; que buscamos a la rubia superior, que lo blanco es bueno, que el gabacho es mejor, si quieres especializarte en estudios decoloniales, anda a la Sorbona. Lo digo con un poco de sorna, sí, pero es cierto y tampoco estoy en contra y ahora explicaré porqué.

Pareciera muchas veces que lo decolonial se aferra a una ideología que es más aspiracional o que tiene un ancla en lo melancólico y sin embargo si tiene algunos elementos que me parecen interesantes, pero que además los comparte con puntos de vista que no son necesariamente “decoloniales” o que, al menos, no necesitan predicar la salvación de los pueblos unidos de América Latina.

El escritor Amos Oz define muy bien lo que sucede con la añoranza o la melancolía en su conferencia “La cuenta no está cerrada” en la cual menciona “No hay que buscar en el espacio lo que se perdió en el tiempo” refiriéndose por supuesto al conflicto geopolítico en la zona y a las aspiraciones sionistas. Yo creo que esa es la alarma que dispara en mí las aspiraciones decoloniales, en algún punto la colonia borró en el tiempo aquello que se quiere recuperar, se vuelve melancólico y ocioso aferrarse a espejismos. Hay que buscar un fin práctico para las aproximaciones decoloniales en la investigación y en las artes.

La mirada decolonial, no debería buscar la reivindicación de un saber o de una forma de ser americano prehispánico, perdido en el tiempo y que desde la antropología y la arqueología poco a poco asoma, como una reconstrucción (desde la academia y muy probablemente con una mirada heredada de la ciencia occidental). A mi juicio la mirada decolonial debería de buscar construir un saber en el punto en el que estamos, admitir que la mirada hegemónica de la academia occidental ya no tiene sentido y ahí hay una problemática que resulta plausible e interesante de debate.

Pero no hay porque renegar que Europa también nos pertenece, como colateral, como herederos de la lengua, admitiendo que la lengua hace posible el mundo en tanto origen del sistema de creencia de realidad de determinado individuo en determinado entorno y que dialoga con las diversas manifestaciones culturales que confluyen. En ese sentido sí me parece interesante ¿cómo aproximarnos a las lenguas heredadas por los descendientes de los pueblos originarios? ¿Es mi derecho hacerlo? ¿Me pertenece esa lengua y si es así, hasta dónde? Entonces lo que me interesa de lo decolonial es: ¿cómo hemos dialogado con estas reminiscencias y cuál ha sido el dispositivo mediador?

Lo que me preocupa cuando hablamos de descolonizar la mirada, descolonizar la academia, es entonces dónde pintamos la línea de lo que es una epistemología occidental, heteronormada y rígida; y lo que es una epistemología del sur, de lo decolonial… Ahora que Europa pierde poco a poco su protagonismo histórico y que los actores principales pasan a ser E.E.U.U. China y Rusia; es que aflora ese sentimiento de una América ¿unida? y que figuran nombres como Byung-Chul Han, o Barriendos, hay que preguntarnos ¿cuál es la línea de su pensamiento? ¿Puede haber una epistemología pura? ¿Podemos darnos el lujo de poseer una verdad, de ser salvadores de aquello que se perdió en el tiempo?

Es decir, ¿Qué autores están permitidos? ¿admitidos por las epistemologías del sur? Byung-Chul Han finalmente es educado en Alemania, no podríamos hablar de la Mirada Panóptica Colonial (Zavala, 1992) sin pensar en Foucault. Creo que lo más rico y con lo que me quedo de las llamadas Epistemologías Decoloniales es con la posibilidad de mirar de manera crítica la historia, de admitir la posibilidad de otros saberes, de otras formas de mirar y de construir un sistema de creencia de realidad, pero reitero, esa mirada pura de los pueblos indígenas americanos se ha perdido en el tiempo, quedan reminiscencias y una ideología política dispuesta a explotarlas.