La economía política del arte desde las Redes Sociales.

Aunque antes de abril 2020 el uso de las redes sociales ya jugaba un importante papel como una herramienta de difusión del arte, no fue sino hasta el aislamiento social provocado por la pandemia del COVID-19, que tomó una especial posición, relevante y fundamental, la cual ha impactado en formas tanto negativas como positivas al arte.

Especialmente para artistas, el uso de la red social Instagram, era un obligado referente para conocer el trabajo de cuanto creador con aspiraciones a ser conocido socialmente. Con más de 1000 millones de usuarios, y con una plataforma diseñada para vincular fotografías a etiquetas de búsqueda e identificación, Instagram parece ser la red social ideal para artistas como Bansky, quien es el líder en la categoría de Artistas Contemporáneos con más de 10 millones de seguidores, hasta Ai Weiwei a quien le siguen 600mil personas. (Narro, 2020)

Pero la red funciona igualmente para artistas de niveles terrenales. En febrero de este año, en una de las actividades de entretenimiento en artes que hacemos para hoteles a través de @dexter.cancun, me encontré con un artista norteamericano llamado David Kassan, quien se animó ha realizar una pintura en acrílico sobre tela para nosotros. Kassan es un artista realista con un discurso antisemita y que utiliza a sus casi 300mil seguidores, para hacer una efectiva difusión de su discurso, de su obra, y de sus exhibiciones en diversas galerías de los USA.

Al menos en términos de difusión, Instagram ha sido clave para mantenerse activo en el mercado del arte, tal vez no sea una red de “cierre de venta”, pero en definitiva otorga una oportunidad de presencia mucho mayor, efectiva y económica que cualquier medio tradicional. Claro, en términos de generar ingresos, Instagram no termina de ser suficiente para un artista que aún requiere de la galería, del curador, y del sistema tradicional del mercado del arte para erigirse como un artista con valor de inversión, social y de uso, cambio o estatus.


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Pero la otra cara de las redes sociales viene acompañada del cuestionamiento sobre quien es artista y quien no, internet, Instagram, Facebook, están inundados de artistas con cientos de “likes” que no requieren de las aprobaciones tradicionales, y que han encontrado estrategias para la producción autónoma de imagen y obra, Dice Broys; millones de artistas producen imágenes para espectadores que no tienen tiempo de ver, y todo el mundo esta sujeto a una evaluación estética que es parte de la cultura de masas. El artista es responsable no sólo de su obra, sino de su imagen y “concepto” que presenta ante la mirada de los demás, de sus seguidores. El artista ya no solo produce obra, sino que se representa como una obra misma. “La estetización de la política, y del arte como un objeto de mercancía, es considerada como una manera de sustituir sustancia por apariencia” (Groys, 2014).

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References

Narro, I. (2020, 05 22). www.revistaad.es. Retrieved from https://www.revistaad.es/arte/articulos/artistas-seguidos-instagram/26052#:~:text=De%20Ai%20Weiwei%20a%20Anish,m%C3%A1s%20seguidos%20en%20la%20Red.

Groys, B. (2014). Volverse Público. España: Caja Negra Editora.Narro, I. (2020, 05 22). www.revistaad.es. Retrieved from https://www.revistaad.es/arte/articulos/artistas-seguidos-instagram/26052#:~:text=De%20Ai%20Weiwei%20a%20Anish,m%C3%A1s%20seguidos%20en%20la%20Red.