Economía y política: reflexiones sobre el mercado del arte

Actualmente, existen varias problemáticas que han sido señaladas en el mundo del arte contemporáneo que atañen a un intrincado sistema de valores en torno a la producción artística y al consumo cultural, que puede resumirse de la siguiente manera: el valor simbólico vs. el valor económico.

Sin embargo, esta explicación simplificada no es suficiente, máxime cuando parte de una falsa premisa que enfrenta estos dos tipos de valor, cuando en la realidad, ambos están intrínsecamente relacionados en el sistema capitalista que nos ocupa.

El valor económico del mercado del arte no podría existir sin el valor simbólico del mismo, en donde las piezas y sus materiales pasan a un segundo plano, desembocando en la especulación que se aborda en el documental “La burbuja del arte” (Lewis, 2008), término que se ha utilizado para referirse a la especulación monetaria de los grandes mercados internacionales hacia lo que podríamos llamar “productos culturales”.

Lo que Marx nos dice en El Capital, es que para hallar una analogía pertinente debamos buscar referentes en el mundo metafísico, en donde los productos de la mente humana resultan objetos o ideas con vida propia, los cuales tienen una relación entre sí y con el propio ser humano.

Por ello, lo que sucede en el ámbito mercantil incide en los productos culturales conceptualizados o hechos por la humanidad. A lo que se ha dado por llamar fetichismo no es otra cosa que esa necesidad o adherencia aplicable a cualquier producto del trabajo en tanto que este es una mercancía, y que por lo tanto no puede separarse de dicha lógica de producción industrial que ha permeado el mercado del arte y de la cultura a nivel mundial.

Bajo este entendido de que el arte se ha convertido en una industria regida por los vaivenes del mercado, es donde la investigación artística cobra especial importancia, pues sin esta no se pondría entender o dilucidar dicho razonamiento mercantil.

Pero mientras que el arte en tanto producto carga con esos valores económicos y simbólicos, ¿en dónde radica la valía de los estudios en arte? Y sobre todo, ¿cómo se relaciona con la política y economía del mercado actual o contemporáneo?